viernes, 27 de abril de 2012

Entrevista a Rafael Feria Pérez, jefe de Área del Museo Casa de la Moneda de España


La historia del dinero es la historia del poder. Las monedas y billetes permiten recorrer imperios, ideologías, relaciones entre países, invasiones, guerras. Rafael Feria Pérez, jefe de Área del Museo Casa de la Moneda y profesor de Numismática de la Universidad Complutense, sorprende con una frase: «El dinero no existe». Solo adquiere esta función cuando se confía en quien lo emite, en el poder. Algo «sutil y etéreo». Si no, tan solo es papel.

-¿Cuánto se puede conocer de un país a través de su moneda?
-Todo. La moneda es el resultado de una decisión político-económica de un emisor y se usa no solo para satisfacer necesidades de los usuarios. Los poderes se dan cuenta pronto de que algo que va de mano en mano es un soporte estupendo para difundir un mensaje político, económico, cultural y, a posteriori, incluso tecnológico. Estudiando una moneda puedes darte cuenta del nivel tecnológico de un país.

-¿Es, por tanto, una foto fija de un momento histórico de un país?
-En el mundo antiguo o en el mundo medieval hay veces que solo conocemos información por las monedas. Así se ha sabido de la existencia de algún que otro rey visigodo o de alguna población andaluza que fue reino taifa.

-¿Y es información fidedigna?
-Hay que verla con cuidado. A veces, se miente. Por ejemplo, Luis XIV acuñaba medallas ganando batallas que nunca había ganado y las distribuía entre sus primos, los reyes de Europa. Pura propaganda.

-¿Hasta qué punto queda reflejado el arte de una época?
-El arte está presente, pero con cuidado a la hora de interpretarlo. La moneda va siempre con retraso con respecto al estilo imperante. El poder emisor es conservador. Ciertos cambios en la imagen de una moneda pueden llevar al usuario a rechazarla por desconocimiento o por creer que es falsa. Si ves las monedas de Franco, con retratos de Benlliure y de Juan de Ávalos, no se sospecha de la existencia en España de Picasso, y son contemporáneos.

-En época de guerras, ¿qué papel juega el sistema monetario?
-El circulante es un arma estratégica más, se intenta destruir la economía del contrario o se intenta que la tuya prevalezca sobre el contrario.
-Un arma, por tanto, de sometimiento o humillación.
-Cuando Alemania invade Chequia y Eslovaquia, lo primero que hace es quedarse con sus reservas de oro. En casos así, quitarle al vecino el dinero es una forma de arruinarle, de controlar su economía, de someterle, de humillarle. Y, por supuesto, la moneda nacional desaparece: o se imprimen billetes de fuerzas de ocupación o se resellan los billetes con un nuevo valor.

-¿Cuál fue el panorama durante la Guerra Civil española?
-Nos encontramos con dos economías enfrentadas que buscan apoyo exterior para sufragar la guerra. Un bando, el republicano, tiene el oro; el otro, tiene los cañones. La zona republicana utiliza el oro para comprar suministros, alimentar a la población, adquirir armas en el exterior. En el otro bando crean su banco nacional para recibir apoyo financiero de estados externos.
-Había una guerra entre bandos, pero también entre pesetas.
-En España había pesetas nacionales y pesetas de la República. Además, en la zona republicana hay un caos económico y las pequeñas comunidades, incluso los sindicatos o las cooperativas empiezan a emitir sus circulantes para satisfacer necesidades. El contravalor era la confianza del pueblo en el pueblo, la promesa de que cuando ganara la República todos esos billetitos se canjearían por circulante de verdad, legalmente emitido.
-Dinero que terminó convirtiéndose en papel sin valor.
-El Gobierno de Burgos, según avanza, da un plazo muy breve para canjear el circulante republicano por el nacional, pero no acepta peseta a peseta. La gente que tiene suerte y posee billetes emitidos en principios de la República y en la época de Alfonso XIII tiene menos problemas. También hay mucha gente que no se atreve a ir al canje. ¿Cómo explicaban la posesión de ciertos billetes? Hay quien no canjea y se arruina. De ahí que en muchas casas aparezcan aún billetes de la época de la República. El billete vale en cuanto existe el poder emisor; si no, es tan solo papel.
-¿En qué situación se encuentra el coleccionismo numismático?
-Creo que mejor que el de sellos, más estable. La numismática implica una inversión más importante de entrada. Además, con las monedas eres más consciente de la historia; mientras que si coleccionas sellos, eres más consciente de la cultura.
-¿Algún consejo para empezar?
-Estar asesorado, hacerse con documentación... Y empezar con lo más sencillo: ir a los mercadillos y comprar cientos de monedas al peso. Esas monedas que te traes cuando estás de viaje es el comienzo de una colección razonable. Luego hay que decidir qué coleccionar: si por países, por valores, por metales, por reyes, etc.

Miguel Conde del Diario Las Provincias
Fuente:lasprovincias.es

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